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miércoles, 30 de mayo de 2012

El gobierno atraviesa grave crisis de credibilidad

El gobierno de Ollanta Humala atraviesa por una grave crisis de credibilidad. Y es una vez más por la impericia política demostrada en los graves hechos que suceden en Espinar.
En horas de la mañana, en el local de la Municipalidad, el presidente regional del Cusco iniciaba una ronda de conversaciones con dirigentes de la provincia, entre ellos el alcalde provincial Oscar Mollehuanca, quien había abandonado la clandestinidad. Fue entonces que se inició un operativo policial. Decenas de agentes irrumpieron en el local municipal, con evidente violencia, arrestando al alcalde Mollehuanca. La población se mostró indignada ante este hecho, insultando públicamente al presidente a quien llamaban ¡Ollanta traidor! Posteriormente el presidente regional del Cusco, Jorge Acurio, en RPP decía "ahora ya conozco a Oscar Valdés, él me ofreció garantías para empezar el diálogo" mientras protestaba por la detención arbitraria del alcalde de Espinar. 
Luego en penosa conferencia de prensa un grupo de ministros encabezados por Oscar Valdés intentaba desmentir lo dicho por Jorge Acurio buscando justificar las detenciones arbitrarias en Espinar. Lo que no se daba cuenta Valdés es que ya no tiene credibilidad y que él es el principal escollo para cualquier proceso de pacificación en el país.
Lo que está pasando es muy grave. Luego de este hecho, congresistas del partido oficialista Gana Perú reclaman públicamente la renuncia del premier Oscar Valdés. Hacen lo mismo que días antes hizo el congresista Jorge Rimarachín ante los sucesos de Cajamarca. El problema principal, lo vuelvo a ratificar, es la incompetencia del premier y su equivocada lógica militarista.
Hemos vuelto a las épocas de dudas y detenciones arbitarias. En horas de la mañana en Ideele Radio se denunciaba la detención de pacíficos dirigentes sociales a los cuáles se les habría sembrado pruebas falsas, cartuchos de balas y dinamita, con el objeto de detenerlos. Si así fuera pues habríamos retrocedido a prácticas fujimontesinistas, como bien lo decía hoy en la mañana Glatzer Tuesta en el programa que conduce en radio San Borja.
Como decía en mi anterior artículo, publicado en este blog y en Diario 16, Oscar Valdés debe irse. Los que lo defienden se niegan a ver la realidad de una incompetencia y afán militarista que hoy se convierte en el principal enemigo de la inversión. El gran problema es que como van las cosas el clima de violencia social se puede generalizar por todo el país por culpa exclusivamente del gobierno del presidente Humala.

Entre la gente traicionada y la sangre derramada


Entre la gente traicionada y la sangre derramada
“¿Por qué nos matas presidente, por qué nos mandas matar?”  Era la pregunta de una pobladora de Espinar que, angustiada, lloraba ante la brutal represión policial.
“Tú nos prometiste que nos ibas a proteger de las mineras ¿Por qué nos mandas matar?”  Volvía a interrogarse la humilde campesina que sentía en carne propia la indiferencia y desconocimiento de la realidad por parte de gobernantes y  televidentes en la capital.
“Hasta la vida de los animales vale más” era la frase contundente con que culminaba su intervención la misma pobladora y que  bien podría haber sido parte de un diálogo en “Redoble por Rancas” o “El Mundo es ancho y ajeno”. Era demasiado para  mantenerse indiferente ante lo visto en el excelente reportaje que Canal N  transmitió ayer durante el programa On Line que conduce Christian Hudtwalcker.
A toda acción corresponde una reacción. Un político maduro es capaz de actuar calculando por anticipado la consecuencia de sus acciones. Ollanta Humala no lo hizo. Prometió defender a las comunidades indígenas de los abusos de algunas empresas mineras, recibió los votos por dicha promesa y luego les dio, olímpicamente, la espalda. Antes de juzgar con  ojos limeños  ¿Cómo creen que se sienten todos aquellos que han sido engañados?
En lugar de emprender una ofensiva política que le permita hacer entender a los marginados de siempre del porqué de su abandono, el presidente Humala ha optado por seguir la lógica militarista que le aconsejan su asesor el Coronel Villafuerte y el Comandante Valdés, ex instructor del presidente Humala y su actual Premier.  Con esa lógica se va rumbo al despeñadero y a la ilegitimidad pues es sinónimo de confrontación y decepción.
Nuevamente por abusar del lenguaje de las armas, sangre peruana es derramada. Esa sangre siempre es de los más indefensos. Es la del  suboficial  de la Policía que es abandonado, del oficial del Ejército que protege su pecho con chalecos de cartón o de los comuneros indignados y engañados.  En Espinar hay  4 muertos y decenas de heridos.  Una vez más queremos entender con la lógica limeña la triste realidad de nuestros hermanos de la sierra y selva. Se les exige que entiendan el estado de emergencia a quiénes viven, por su abandono, en permanente estado de supervivencia y que votaron por un cambio para dejar atrás la triste realidad que los envuelve.  A las muertes de hoy le seguirán las detenciones arbitrarias, ya verán.
Es cierto que los problemas no han nacido hace 10 meses. Pero también es cierto que la situación ha empeorado entre otras cosas por el incumplimiento de los compromisos de campaña del presidente Humala. Si existe violencia e indignación es por ello. Y si a eso le agregamos el desorden con que el gobierno hace frente a este clima de conflicto habría que recordarle al presidente que la falta de capacidad política en su gobierno tiene cargo, nombre y apellido: el Premier Oscar Valdés.
Juan Sheput

Artículo publicado hoy en Diario 16

miércoles, 23 de mayo de 2012

Pasión por el autoengaño



Extraño país el nuestro. Tenemos una vieja y ancestral pasión por el autoengaño. Las evidencias no son aceptadas, un mundo ideal se impone siempre a la realidad. Siempre encontramos un pretexto para maquillar el conformismo o simple temor a enfrentar los hechos. Por eso cuando estos llegan y se imponen, nuestra capacidad de reacción está maniatada.
Si un vehículo cae al abismo por ignorar una señal de peligro, la culpa es del aviso y no del conductor. Igual nos conducimos en la vida política. No sólo ignoramos la historia sino, lo que es peor, nos negamos a aprender del error. Por ello repetimos  los pesares. Una y otra vez arrastramos la piedra hasta el borde, la dejamos caer y luego la volvemos a elevar y soltar para seguir el ciclo de manera interminable.
Es indiscutible el paralelo existente entre el gobierno del presidente Humala y el de Alberto Fujimori. Ambos llegaron al poder de manera democrática. Los dos se deshicieron de su entorno más cercano, político y técnico. Ambos apostaron por miembros del círculo familiar para resolver los temas especiales vinculados a las donaciones u otro factor crematístico.  Uno y otro se rodeó de un pequeño comité para elegir colaboradores. Ambos se entregaron de manera entusiasta a un sector del poder económico traicionando sus promesas iniciales.
Fujimori encontró un Congreso con personalidades que tuvo que cerrar. Humala se siente cómodo con un Congreso que se ha anulado solo pues ha decidido no confrontar.  La ausencia de control político permite que el Perú se solace con un crecimiento económico con pies de barro pues no es sostenible en el tiempo ya que la economía sufre de alta vulnerabilidad.
Tanto Humala como Fujimori pueden desplegarse en viajes y tours al extranjero ignorando los serios problemas nacionales. Las reformas quedan de lado cuando el problema es mantener la popularidad. La lucha contra la corrupción es un eslogan pues se tolera su notoria práctica.  La democracia se hace más precaria pues se adapta a los nuevos estilos de sumisión a los poderes fácticos.
Nuestro país tiene serios problemas que son  ocultados bajo cortinas mediáticas del estilo “eso es lo que le gusta la gente”.  La falta de educación y cultura ha igualado a todas las clases sociales en el conformismo. Pretendemos ser desarrollados y nos comportamos como ilustres ciudadanos del tercer mundo: cortoplacistas, gastadores y con clara devoción por una cultura del espectáculo y escándalo.La economía no lo es todo. Y si no lo cree pues mire qué tipo de ciudadanos está construyendo nuestro crecimiento económico. La involución social es evidente  por no decir que padecemos  una sociedad decadente.
Tenemos a dos ministros que mienten, un premier que apuesta por enfrentar a masas contra masas y un presidente que puede cambiar de opinión a cada momento pues eso en el Perú no se llama desgobierno sino pragmatismo.
Si alguien cree que así seremos en el 2021 un país desarrollado no tenga la menor duda que será aplaudido  pues está ejerciendo la peruanísima costumbre del autoengaño.
 Juan Sheput.

Este artículo ha sido publicado hoy en Diario 16

lunes, 21 de mayo de 2012

Oscar Valdés emplaza a Ministro Urquizo

El desorden y la falta de pericia política del Premier Oscar Valdés siguen causando problemas al gobierno. A pesar de haber realizado 3 cambios ministeriales las críticas no cesan y los problemas se ahondan causados por los propios integrantes del Ejecutivo.
En el programa Agenda Política que conduce el destacado periodistas Enrique Castillo, el Premier Valdés emplazó públicamente al Ministro José Urquizo a que explique sobre sus estudios de maestría y sobre los ataques que lanzó contra su exviceministra Patricia Majluf. Poco elegante y poco político el Premier para marcar distancia de sus propios miembros del gabinete. Esto para no decir poco leal con su gabinete en ejercicio. Su  promesa de gabinete cohesionado queda como una simple ilusión por culpa de las propias declaraciones del Premier.
Sobre este emplazamiento  público se debe decir lo siguiente: lo único que causa es confusión y una sensación de desorden generalizado. 
Según la Constitución es el Premier quien propone a los ministros ante el Prresidente. Se supone entonces que lo mínimo que ha debido hacer el señor Oscar Valdés es revisar la hoja de vida del señor Urquizo más aún cuando este lo acompaña desde el Ministerio de la Producción. El que el señor Oscar Valdés haga un emplazamiento público demuestra que él no es quien decide sobre quién es y quién no es ministro sino otras personas.
Otro elemento importante a tomar en cuenta es lo expresado ayer por el Premier Valdés en relación a la marcha a favor de minas Conga proyectada para el 29 de Mayo. El Premier ha dicho que ve con simnpatía dicha marcha y, ante la pregunta de Enrique Castillo sobre si no le parece peligroso enfrentar masa con masa, pueblo contra pueblo, el señor Valdés no supo que responder con contundencia.
Una vez mas nos reafirmamos en la irresponsabilidad del presidente Humala en conformar su gabinete. Lamentablemente para el país el propio gobierno es el causante de sus problemas de gobernabilidad. 

domingo, 20 de mayo de 2012

Ministro Wilver Calle Girón y el acta de sujeción

Los recientes nombramientos del presidente Humala han traído una serie de cuestionamientos. Se puede asegurar que la crisis no ha concluído ya que tanto en el caso de Wilver Calle Girón como de José Urquizo podemos hablar de personas que no sólo no conocen el tema de sus carteras, Defensa e Interior, sino que inaugurando su mandato han mentido. Aquí mis declaraciones sobre ambos ministros:

Juan Sheput declara en Canal N sobre Gral. Wilver Calle Girón
Ing. Juan Sheput en Tribuna Abierta sobre Ministro del Interior Wilver Calle

miércoles, 16 de mayo de 2012

¿Ha firmado Ollanta Humala también la carta de sujeción?

El día de hoy en el programa de Glatzer Tuesta de Ideele Radio, tuvimos la oportunidad de escuchar una entrevista a Ollanta Humala efectuada el 9 de Mayo del 2011. Ante la pregunta de Glatzer respecto a qué papel iban a tener aquellos colaboradores de izquierda que lo acompañaban desde hace 8 años, si es que los iba a despachar apenas llegara al poder, Humala respondió que él de ninguna manera se iba a comportar como Fujimori Y Montesinos, y que nunca haría lo que hizo esa derecha fujimontesinista que amenazaba con su eventual triunfo a la democracia. El tiempo demostró que Humala también mintió al pueblo peruano en ello. Desde un principio hizo lo posible por alejar de su entorno cercano a la gente progresista de izquierda y en lugar de ello se rodeó de personajes controvertidos como el abogado de Rómulo León, el Dr. Roy Gates, Luis Favre, individuo brasileño que funge de asesor, y de Adrián Villafuerte, individuo vinculado a lo peor de la mafia fujimontesinista. 
Por otro lado, en estos días se ha conocido que Humala despotricaba de aquellos oficiales que habían firmado la carta de sujeción, esa que vergonzosamente firmaron oficiales respaldando el golpe de Estado del fujimontesinismo. Sin embargo unos años después, nombra a uno de estos oficiales sumisos como Ministro del Interior, es decir tiene a un representante de lo más puro del fujimontesinismo en el gabinete ministerial.
¿Se animó a firmar Humala la carta de sujeción a Montesinos y Fujimori? Por lo visto pareciera que sí. Analicemos los siguientes hechos:

El coronel Adrián Villafuerte era secretario personal del general César Saucedo, preso por delitos de corrupción. Es de la promoción de Humala y amigo íntimo de este. Como miembro de su entorno ha sido asesor en las comisiones que participaba el entonces congresista y actual Ministro de Defensa José Urquizo.
El general Wilver Calle, actual Ministro del Interior, también tiene en común ser hombre de confianza del General César Saucedo, preso por corrupción. Como dice Caretas, el general Saucedo era el delfín del General "victorioso" Nicolás Hermoza y por lo tanto hombre de confianza del régimen corrupto de los años 90. Pero el asunto no queda allí, el día del golpe, el 5 de abril de 1992, el general que comandó a los tanques que tomaron Lima fue César Saucedo. Y es este individuo el  que ahora tiene a dos amigos en el gobierno, en el entorno de Ollanta Humala: Adrián Villafuerte y Wilver Calle. 
Si a este hecho le agregamos que el Tribunal Constitucional está dando fallos controvertidos, en el Poder Judicial se perfila Villa Stein, el Congreso es para efectos prácticos irrelevante, pues todo se está configurando para que Vladimiro Montesinos vuelva a reir.


Ministros a la medida



Hace unos días el país se consumía en un debate, necesario, sobre las características que deberían tener los conductores de los sectores de defensa e interior. Conocida la astucia y crueldad del enemigo había consenso en que en estos casos la estrategia no es suficiente sino que también importa el  liderazgo. Los planes cuentan pero también las personas, pues son estas últimas la que transmiten conducción, firmeza, motivación y reconocimiento, todo ellos atributos del líder.
Al conocer los recientes nombramientos en los ministerios de Defensa y del  Interior, es obvio que el presidente Humala no ha tomado en cuenta esta característica esencial que se requería para carteras tan complejas. Si bien es cierto la propuesta, constitucionalmente, viene del Premier Valdés, es el presidente Humala quien decide. Si ha optado por dos allegados, desconocedores del tema bien vale preguntarse ¿Cuáles son las prioridades del gobierno?
Los ministros nombrados desconocen el terreno de la defensa y de la seguridad interna. Dependerán de terceros. Independientemente de sus cualidades personales no tienen solidez política tanto así que al señor José Urquizo se le señala como responsable, cuando ministro de Producción,  de que adquieran niveles de crisis asuntos manejables como los relacionados con la merluza y  la muerte de pelícanos. El silencio mediático y la huida a Qatar fueron señales de un ministro que, al igual que el presidente Humala, no enfrenta los problemas  sino los evade.  De repente en premio a esa identidad hoy José Urquizo es ministro de Defensa, un ministro a la medida del actual presidente.
Volviendo a la pregunta sobre las prioridades del gobierno vale la pena interrogarse el por qué el presidente elige a personas que a todas luces no están capacitadas para liderar a las fuerzas armadas y policiales en momentos tan complejos. De repente la lealtad y confianza que tiene el presidente Humala en estos personajes es lo que se necesita para el secretismo que se busca en la compra de armamento y pertrechos siempre tan controversiales. O  de repente se necesita a ministros con vocación por, digamos, la flexibilidad, para que un asesor, Adrián Villafuerte, ex secretario personal del General  César  Saucedo Sánchez, preso por corrupción,  haga lo que crea conveniente en las Fuerzas Armadas.
Si así fuera pues el gobierno está haciendo todo lo posible para que nuevamente, luego de doce  años, vuelva a imperar el desconcierto, la inseguridad e incomodidad en las fuerzas del orden. Ya no se ascenderá por mérito sino por sumisión, el profesionalismo será menos importante que la identificación con el régimen. Y todo esto en medio no sólo de la lucha en el VRAE  sino de la eventualidad de atravesar por momentos complicados como resultado de un eventual fallo favorable en La Haya.
¿Le importa eso a Ollanta Humala? Pues pareciera que no. Sabe en su fuero interno que para conquistar a la opinión pública y a cierto sector de la clase política y  empresarial  basta con correr un poco, mandar un tweet y seguir con la economía en piloto automático.

Juan Sheput

Este artículo ha sido publicado hoy en Diario 16


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